Sociedad, educacion, política y corrupcion. En general algo de la historia de nuestra población.
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viernes, 3 de agosto de 2012
HÁBITOS DESTRUCTIVOS
HÁBITOS DESTRUCTIVOS
Las personas son lo que son sus hábitos. Para conocer el retrato exacto de
alguien, basta con hacer una lista detallada de sus hábitos: costumbres de
alimentación, deporte, vicios, pasatiempos.
Un hábito es el modo especial de proceder adquirido por repetición de actos iguales o
por imitación de conductas similares.
La sociedad de Psicología Racional de Munich ha determinado, por ejemplo, que
quien acostumbra ver dos horas diarias de televisión, se convierte en un televidente
crónico; ante la falta de televisión, al sujeto le sobreviene un claro síndrome de
abstinencia: se torna irritable, nervioso e impaciente. La televisión es un hábito
destructivo. Roba a los jóvenes la creatividad, la imaginación y la iniciativa.
En una familia, por lo común, la mayoría de los miembros tiene hábitos similares.
Uno de los más dañinos y comunes es el tabaquismo. El cigarro es una de las dos
drogas mundialmente permitidas —la otra es el alcohol—, y causa enormes daños a la
población. El vicio de fumar se produce porque la nicotina tarda, una vez inhalada,
de dos a tres segundos en llegar al cerebro. Por el efecto de la droga, el cerebro libera
acetilcolina: neurotransmisores que estimulan la agudeza mental y física. Si se continúa
fumando, en unos minutos se producen endorfinas beta que inhiben el sistema nervioso.
Por eso el cigarro ocasiona ese extraño doble efecto, estimulante y relajante. Hoy se
sabe que dos tercios de los adolescentes que prueban el cigarro se vuelven adictos a
la nicotina. La adicción al tabaco es una epidemia mundial que, por desgracia no es un
causa por virus o bacteria alguna. El director del Instituto Nacional de Enfermedades
Respiratorias indicó que el tabaco ocasiona que los dientes se vuelven amarillos, lo
mismo que los dedos y fosas nasales; se adquiere olor y aliento desagradable, la
piel pierde su frescura, aparecen arrugas prematuras y se afecta el rendimiento
físico. Después de algunos años aumenta la presión sanguínea y el ritmo cardiaco.
Todo lo anterior da pie a enfermedades crónico degenerativas como enfisema
pulmonar, oclusión arterial, padecimientos metabólicos, alteraciones digestivas,
alteraciones del sistema nervioso y de los músculos, influenza, neumonía, infartos,
cáncer de pulmón, vejiga, cerviz, páncreas, esófago y boca. Además estudios
recientes afirman que la nicotina PRODUCE MÁS ADICCIÓN QUE EL
ALCOHOL, LA COCAÍNA Y LA HEROÍNA. Por eso, los mítines más sangrientos
en las cárceles, han ocurrido cuando se ha restringido el uso del cigarro.
El cuadro anterior motiva a un gran reto para todos los fumadores: Dejar ese
veneno de una vez y para siempre. De la misma forma, suscita una aseveración
directa para el joven que aún no fuma: Sólo siendo un estúpido inconsciente se
puede comenzar a hacerlo sabiendo lo malo que es. Declárale la guerra al tabaco.
Atrévete a ser distinto. No fumes sólo porque tus padres, tus hermanos o tus
amigos lo hacen. Distínguete por un criterio superior encaminado a ser una
persona sana, próspera y fuerte... Grábalo con letras de fuego en tu corazón: “No fumaré jamás ni me dejaré llevar por hábitos destructivos, elegiré adecuadamente
a mis amigos porque, al final, seré el reflejo de los hábitos que aprendí y adopté de
ellos.”
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